Sin saber decir adiós
es que he perdido una amiga
y eso es como una flor que muere en medio de un prado en primavera.
TE EXTRAÑARE!

Hoy tuve una muy triste noticia. Mi amiguita, esa con la que jugué a las muñecas, con la que manejé bicicleta bajo la lluvia, esa que supo cuando me dí mi primer beso, y que me contó sus infidencias mas secretas, se me fué y ni siquiera pude decirle adiós.
Tengo una sensación totalmente inexplicable, es como si pareciera que todo ha sido mentira y que todos han tratado de jugarme una broma muy pesada, de la que mañana me daría cuenta que todo habría pasado y mi amiga linda estará allí donde la dejé.
Recuerdo que en una de las últimas conversaciones que tuve con ella, si es que no fue la última la que recuerdo, me dijo que yo siempre había sido esa amiga especial que sabía esos secretos que a nadie más le contaría. En esa oportunidad, una vez más me contó su secreto y a hurtadillas nos reimos juntas recordando eternos día que quedaron atrapados en nuestra adolescencia y que ahora reviviamos en la adultez.
Mi amiga se me fue, y no pude siquiera darle un último beso en la mejilla de esos que no le gustaban mucho, pero que igual recibía de mi parte con cariño siempre. El día ha sido algo así como el rodaje de una película en camara lenta de todo lo que viví junto a ella. Las flores que cortabamos para hacer moco con ellas, las barbies en el pasillo del edificio, las escapadas al pueblo porque no nos dejaban ir solas, las peleas con mi amigo gay para que dejara sus tonterias a tan temprana edad, porque a ella le alteraba de algún modo que a él se le salieran esos desmanes pero al final terminó aceptandolo, las jugadas a las escondidas, y las caminatas nocturnas por el parquecito, vigilando que su hermanita no llegara y la pillara con el noviecito que tenía a escondidas de sus papás.
Así es, así son todas las cosas, sencillas e intensas siempre. Las mas importantes imposibles de borrar, como una imagen grabada sin posibilidad de formateo del disco. Y todas con gratas sensaciones. Muchas sonrisas, muchas alegrias.
Mi amiga no era muy dulce. Extrañamente el azúcar fué su martirio durante toda su vida. Según lo que sé, eso mismo la llevó a la muerte, un alza en su azúcar la hizo atrapar un coma diabético, que la dejó dormida para siempre la madrugada del viernes.
Y así se me fué. Debo decirle adiós, pero aún no puedo, me sigue transmitiendo la película que vivimos juntas en aquel pueblito chico.
Sólo quiero decirte amiga que donde quiera que estés en mi memoria estás mas viva que nunca y se que descansarás ahora mirandome desde el cielo.





















